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…Y darme un paseo por el ULTIMO BAAZAR el lunes por la mañana…que no estaba ni en el altiplano del Tibet, ni en ls playas de la costa malabar, ni en los desiertos del Rajastan, ni en el valle de Kathmandu, ni en los bajos fondos de Shanghai, ni en las aridas llanuras del Decán…sino en la Plaza de las Glories…els Encants Vells. 😉

Al llegar al riverfront de Shanghai y contemplar las esferas planetarias de la Pearl Tower, y sus destellos rojos reflejados en el rio senti una particular mezcla de emociones: una euforia contenida por haber conseguido superar el reto de enlazar Delhi y Shanghai por tierra, tambien una nostalgia al mirar atras y recordar algunas vivencias del viaje, y una mezcla de tristeza por terminarse lo bueno y alegria por volver a casa. Supongo que los corredores del Dakar deben experimentar una euforia parecida al contemplar las aguas del Lago Rosa.                                           Lo habia conseguido, ir por tierra de Delhi a Shanghai en 7 meses, en gran parte respetando el recorrido original que me propuse en casa pese a las trabas burocraticas chinas y las diarreas indias, y siempre viajando por tierra sin ayuda de ningún enlace aereo. Atravesando los Himalayas y el Tibet, y haciendo el campo base de un 8.000. Desde la desvencijada ciudad de los bazares, mezquitas, vacas y autorickshaws hasta la ultramoderna ciudad de los rascacielos, falsificaciones de relojes, y monorraíles que circulan a 430 km/h.                                                            En los recuerdos aparecieron los companyeros de viaje, y gente interesante que el viaje me dio la oportunidad de conocer: Adela y Xavier, Katherine, Merche, Lupi, Eric y toda la colla de Diu, Isabel de Brujas, Jose “ereserhead”, Jordana, Patricia, Loren, la parejilla de israelitas de Gokarna, Dil y su gata, Sarah y Alessandro, Stefan, Hector, el Dr Amrit y esposa (indios de luna de miel en Lakshadweep), el matrimonio frances que en el 74 se recorrio Asia central desde Paris en una VW caravelle, Pablo, los peruanos de Tamil Nadu, Gtoh y Laura, los tres indios de Kerala que se ordenaban sacerdotes en mayo, Marc, Miriam, Adrian, la chica de Barna y demas penya de Orcha, Adri, Marco y Polo (Aarón y Matt), el Babas y toda la colonia espanyola de Varanasi, Elena y Amadeo, Gopal el guia de los Annapurnas, el duenyo del pequenyo restaurante que nos preparaba las ensaladas de atun siguiendo nuestras indicaciones, David de Girona, Federico y Miguel de Chile, el guia del Tibet, las dos americanas del tren a Xian que estudiaban chino en Beijing, el frances que llego en bici de Francia, el americano flautista de Xian, las dos chinillas de Luoyang, la chinilla de Beijing, el ingles que da la vuelta al mundo en la pennyharting (bici aquella de la rueda delantera gigante y rueda posterior muy pequenya), la chinita de Zhangjiajie, el pasaje y tripulacion del ferri del rio Yantze, las tres americanas del Mt Huangshan que la providencia quiso que solo coincidiésemos un dia (que jodida que es la providencia a veces), los conductores de autorickshaws, el taxista de Varoda, y naturalmente los indios, nepalis y chinos anónimos y/o curiosos que en ocasiones solo querian una foto conmigo, o verse retratados en la pantallita de mi camara, o conocer mi nombre, nacionalidad, e ingresos netos mensuales…  Tambien recorde algunos de esos momentos inolvidables como la primera bofetada que me dio India en Pajarganj a las 6 de la manyana nada mas aterrizar, o el reflejo del Taj en el rio Yamuna al atardecer, o contemplar el mismo Taj desde una de las terrazas del Taj Ganj escuchando la llamada a la oración mientras manadas de monos saltan entre las azoteas de la vieja Agra, o el descubrir el encanto de las calles de Bundi, o las vistas desde el fuerte de Jodhpur, o los precarios equilibrios sobre un camello que parecia interesado en ir alla donde yo no queria, o la puesta de sol sobre las dunas del desierto del Tharr con mis amigas vascas, o las navidades en la playa de Diu y las noches en la azotea de la igreja de Sao Tome, o la llegada a la montanya de los templos de Palitana con los primeros rayos de sol, o el rocambolesco fin de anyo en la gate of India de Bombay, o la escena romantica con una amiga belga en los templos de Badami iluminados solo por una luna llena que se reflejaba en el sagar (estanque), o las puestas de sol en las rocosas colinas de Hampi y sus desoladas ruinas, o contemplar tumbado en una hamaca un cielo repleto de estrellas entre las copas de los cocoteros, o las caminatas por las solitarias playas al sur de Palolem, o las ceremonias jainistas a los pies del coloso de Svrarabenagola, o el sentirme una personalidad importante en el festival del te de los montes Nilguiri en Ooty en el que comparti espacio con un ministro indio, o el pasear entre los olores a especias y las iglesias de Fort Cochi, o la placida navegación entre exuberantes canales en los backwaters, o los 4 dias que pase en el paraíso en la isla de Kadmat nadando entre corales, tortugas, peces de colores, aguas cristalinas y arenas blancas, o el banyo nocturno en una playa desierta entre destellos de plancton luminiscente en un agua tan tranquila que reflejaba todas las estrellas del cielo, o el asombrarme ante el esplendor de los templos chola, o sentir el fervor religioso en la peregrinación al monte de Tiruvanmalai junto a miles de fieles en noche de luna llena, o el relax, buen marisco y buena onda de Mahabalipuram, o la espectacularidad de las cuevas de Ellora y Ajanta, o el caminar entre remotas aldeas en la india mas profunda en Mandu, o los dias de Orchha en un lugar delicioso y en buena companyia, o el amanecer y atardecer en el Ganges a su paso por Varanasi, o las cremaciones junto al rio, o la subida al campo base del Annapurna antes de la salida del sol bajo un impresionante cielo de estrellas en un paisaje de otro mundo, o el ver los rinocerontes de un solo cuerno en la seguridad que da estar montado en un elefante en el parque de Royal Chitawan, o el curioso festival en el que se arrastran aparatosos carruajes en Patan, o explorar los rincones del valle de Kathmandu, o el superar un puerto de montanya a 5.200 m con un frio glaciar, o las vistas de Gyantse desde el fuerte, o la primera visión del palacio del Potala, o las maratonianas partidas a la Pocha con los Marco y Polo y Adri, o el interminable triangular de ajedrez “open” que no se quien termino ganando, o el recorrer la muralla de Xian en bici, o las excursiones en bici o caminando por el fabuloso paisaje de Yanshuo escuchando la banda sonora de Bernstein de la conquista del oeste que venia como demo en el mp3 chino que me compré, o el sobrevolar en globo la zona, o pasear en la oscuridad de la noche por un parque de Yangshuo entre una maraña de luciérnagas, o el quedarme sin palabras en los acantilados de Wulingyuan, o ser la atracción comiendo una sopa en el ferri del rio Yantze, o la subida al vertiginoso Heavenly City peak en Huangshan, o el contemplar los skylines de Hong Kong y Shanghai al anochecer.                                               Al llegar a casa mi libreta se encargo de recordarme que tenia 5.500 euros menos en mi cuenta corriente (billete de avión y visados incluidos) y mi madre que había vuelto con10 kilos menos de peso (casi todos perdidos en India). Esa era la factura, demasiado poco para 7 meses, ¿verdad?.                                       Ahora toca recuperar algunas de esas cosas que echas de menos cuando llevas mucho tiempo fuera de casa: enfrentarse al dilema horchata-granizado de limon en el paseo maritimo; rascarle la barriga a mis gatos; lanzar un ataque a la pata iberica y al queso de oveja y comer una tortilla de patatas de verdad; compartir unas birras con el Carlos y el Jordi en la terraza del Sidekar el sabado noche; ir a ver a la abuela; cabrearte con la puta suerte que tienen en todas ls secciones del madrid: futbol, baloncesto, canicas, y la mala hostia de las del Barça; ver a mis padres (aunque no me lean); ir al Diagonal Mar a ver una peli supercomercial, y colarte en otra sala para ver una segunda mas comercial aun sin pagar…en fin esas cosas sencillas que no valoras cuando estas aqui.

Si la isla de Hong Kong representa el lado mas capitalista de la China capitalista heredada de lo que queda del Imperio británico, Shanghai es la replica capitalista de la China “comunista” post liberalizaciones xiaopingianas a Hong Kong. Básicamente lo mismo, una ciudad donde las luces destellan con fuerza haciendo que la noche parezca dia, y donde los bancos y hoteles exhiben todo su potencial acumulando planta sobre planta en interminables rascacielos. A diferencia de Hong Kong, en Shanghai todavía son visibles restos del pasado reciente, en una decadente old town que resiste como buenamente puede a las presiones inmobiliarias y a las excavadoras. Una pequenya parte de esa old town, muy al gusto chino se ha reconvertido en una especie de disneylandia de cartón piedra con tiendas para los turistas. Personalmente me atrae mucho mas la old town de las backstreets, donde las viejas casas de dos plantas que se caen a pedazos y la gente sentada en las estrechas calles recrean una imagen de lo que debió de ser la vieja Shanghai tiempo atrás. Los edificios residenciales modernos de mas de 30 plantas rodean el barrio, como si trataran de asfixiar a habitantes y edificaciones con el fin de expulsarlos para dejar metros de suelo libre.                                                                                     Frente al moderno barrio financiero de los rascacielos, justo en la otra orilla del rio, el Bund mantiene orgulloso un frente edificatorio de edificios neoclásicos que fue el antiguo centro financiero en la época anterior a la revolución. Una zona de glamour oriental y mafias chinas al estilo del Chicago de los anyos 30.                                           Hoy en dia, parece como si Shanghai siguiese queriendo parecerse a Chicago; no en vano, el mas alto de sus edificios (el cuarto edificio mas alto del mundo), la Jimnao tower se encargo al equipo de arquitectos que disenyo los dos rascacielos mas representativos de la ciudad de Ilinois (la Sears y la Hanckok towers), el equipo SOM. El edificio quiere asemejarse a una pagoda. El mejor momento para subir al mirador de la planta 88 a casi 400 m del suelo, es al atardecer, cuando las luces comienzan a iluminar ventanas y avenidas de Shanghai.                                                           De vuelta a la tierra, la vida en Shanghai es como en cualquier otra ciudad (ciudades indias al margen), un dia por la manyana en hora punta, los metros llenos de jóvenes mileuristas bien vestidos que van a desarrollar su trabajo en oficinas; un sabado por la tarde manadas de chicas asaltando las tiendas de ropa mas faxion en función de su poder adquisitivo; un sabado por la noche, grupos de amigos en las puertas de algún restaurante tratando de consensuar a donde se van a tomar las próximas birras. La globalización nos hizo a todos mas iguales, en Barcelona, Londres, Nueva York, Shanghai, Buenos Aires…(exceptuando Delhi claro).                                                                                                En el museo de la ciudad (el único museo que visite en 7 meses), una impresionante colección de bronces (de la edad de bronce) ridiculiza a las producciones minoicas y micénicas que los occidentales éramos capaces de hacer en aquella epoca. Además de los bronces hay otras galerías imprescindibles como la dedicada a la porcelana, a la escultura o a la pintura tradicional china. En estos dias puede verse también una exposición temporal de pintura americana con obras de Warhol, Haring, Pollok, De Koonig… Para salir de la ciudad y llegar al aeropuerto de Pu Dong, para que la ultima impresión de la ciudad sea de ultramodernidad, un futuristico tren monorraíl (el Maglev) te coloca a 430 km/h sobre las vias y toma las curvas (que son peraltadas) a mas de 300 (para reírse del Alonso y su McLaren).

Intente visitar Suzhou, a no mas de 30 minutos de Shanghai, en una excursión de un día básicamente porque ya no me quedaba mas tiempo. Aunque la ciudad da seguramente para dos días o incluso mas. La cantidad de lugares interesantes y lo dispersos que se encuentran hace que una visita de un dia termine por parecerse a una especie de gincama o de carrera contrarreloj. La ciudad se encuentra circunvalada por un gran canal, y una pequenya red de canales secundarios penetran en el interior. Las autoridades locales ávidas de captar turismo, no ha dudado de buscarle a la ciudad el ostentoso nombre de la Venecia de oriente. Pero no son los canales lo mas interesante de la ciudad sino una serie de jardines de los siglos XVII y XVIII que son la respuesta china a los jardines zen japoneses. Los jardines de Suzhou buscan una recreación de una naturaleza natural. A diferencia de la jardinería europea que buscaba un jardín ordenado en el que la naturaleza debia mostrarse domesticada por la geometría, en Suzhou se recrean lagos y montanyas, entre los que se colocan pabellones y casas de te de una manera aparentemente aleatoria. En ocasiones los jardines son muy grandes, pero en otras en dimensiones increíblemente reducidas los jardineros chinos consiguieron resultados espectaculares. Dicen los chinos que en el cielo esta el paraíso, en la tierra Hangzhou y Suzhou. Ademas de canales y jardines, una pagoda de 9 pisos domina el centro de la ciudad. En la Tigre Hill en las afueras, en el corazon de una colina artificial y de un precioso jardín se situa la particular torre inclinada de China. Una pagoda del s XI de unos 40 m de altura que al igual que en Pisa, se inclino por un problema de cimentación (previsible, si tenemos en cuenta que se levanto sobre un terreno de relleno, colina artificial). La parte alta se ha desplazado unos 2 metros respecto de la vertical.

La escritura china como todo el mundo sabe es iconográfica y no fonética, es decir que no representa sonidos, sino el significado de la palabra. Así por ejemplo para escribir “entrada” los chinos grafían un rectángulo y a continuación un personaje muy esquemático con dos piernas avanzando hacia ese rectángulo. Para representar la expresión “debajo” se coloca una especie de palote bajo una línea horizontal, para representar “arriba” se coloca el mismo palote sobre la línea horizontal. “Red” se representa con dos x inscritas en un rectángulo en lo que es una red muy esquemática, “internet” incluye ese grafismo. Algunos dirán, pues parece bastante lógico y sencillo. Pero la cosa se comienza a complicar con otras palabras. Por ejemplo “pollo” se representa con algo parecido al logo de Citröen metido dentro de un cuadrado. Bueno, ese simbolito podría sugerir las plumas del pollo metido en una jaula o bien el recuerdo de un antiguo modelo de la marca francesa conocido como el pato (uno de los automóviles mas feos nunca disenyados). Para representar “montanya” se recurre a una especie de tridente, lo cual parece un contrasentido porque lo mas sencillo sería recurrir a un triangulo. Tal vez podríamos argumentar que en china hay muchas montanyas que se asemejan mas agujas que pirámides.                            Pero hay otras situaciones que invitan a dejarlo por imposible. Por ejemplo para respresentar “pescado” los chinos recurren a un grafísmo muy similar al de una sección muy esquemática de una casa pareada de planta baja y piso y golfas, y ahí yo ya no se que decir.

Dos perlas no muy lejos de la base del monte Huangshan. Las vilas medievales de Hongcum y Xidi. Ambas poblaciones tienen se han conservado practicamente inalteradas desde los ultimos 300 anyos, practicamente ninguna edificacion altera el conjunto, y ninguna de las poblaciones ha crecido mas alla de los limites medievales por lo que una visita casi constituye un viaje en el tiempo. Hongcum, junto a un tranquilo rio, ve reflejada uno de sus limites en las aguas. Tras cruzar un puente tradicional chino, un laberinto de estrechas calles nos llevan a la preciosa plaza del pueblo que es en realidad un estanque. Dentro de la poblacion varias casas senyoriales de ricos comerciantes quedan abiertas a los visitantes. El sistema constructivo de las viviendas se basa en unos rigidos y gruesos muros perimetrales de mamposteria o ladrillo y una flexible estructura interior de pilares y techos de madera. Las habitaciones son en realidad unos cajones independientes de la estructura.         A unos 20 km de Hongcum, Xidi algo mas pequenya, presenta identicas caracteristicas en el trazado urbano. Lo mas destacable es la puerta de entrada, y un canal que acompanya en todo el recorrido a la calle principal. Al igual que en Hongcum, tambien hay varias casas senyoriales abiertas al publoco.                 Ambas ciudades medievales fueron incluidas en la lista del patrimonio mundial en el anyo 2000 por su valor excepcional, y por constituir un perfecto ejemplo en el que poder apreciar la arquitectura tradicional del sur de la China rural.                      No hace mas de un anyo, el senyor Kofi Annan estuvo de visita en estas dos poblaciones.                  Por cierto que en la Lonely Planet ultima edicion (bastante posterior a 2000) no hay ni una sola mencion a estos lugares. No existen.          Cada dia que pasa me da la sensacion de que lo mejor que podrian hacer los sres de Lonely Planet es meterme 1000 euros al mes en mi cuenta corriente y para quedarme un par o tres de meses por aqui e intentar arreglar un poco esta desastrosa guia que no hay por donde cogerla.